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La revolución cubana en la encrucijada


Por: Javo Ferreira
 

La muerte el pasado 23 de febrero del huelguista de hambre Orlando Zapata, y el inicio por parte del disidente Guillermo Fariñas de su 23° huelga de hambre, están provocando que Cuba se convierta en un foco de atención de la política internacional.

Mientras Hilari Clinton lamentaba el fallecimiento de Zapata y exigía la libertad a “los cientos de presos de conciencia”, afirmó que la presión sobre Cuba se va a mantener hasta “(...) crear cambios que mejoren las vidas de la gente en Cuba, que promuevan la democracia y la libertad”. A la condena a Cuba se sumó el parlamento Europeo.En Latinoamérica varios países como Perú y Colombia acompañaron estos reclamos. Con el inicio de las huelgas de hambre y las movilizaciones de las ‘Damas de blanco’, exigiendo un referéndum para que sean las urnas las que definan la libertad o no de los presos, se da un paso mas en el cerco a la isla, buscando que de una vez por todas la burocracia castrista abra las puertas de par en par a la restauración burguesa.

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El imperialismo y la burocracia castrista atentan contra la revolución

El 1 de enero de 1959, en medio de una gran huelga general en toda la isla, el ejército guerrillero de Fidel Castro hacia su entrada triunfal a la Habana, sosteniendo un programa político basado esencialmente en la necesidad de restituir las libertades democráticas conculcadas por el régimen de Batista. Sin embargo el equipo gobernante, que tenia por objetivos llevar adelante modestas reformas políticas y sociales, se encontró con la severa resistencia no solo de la burguesía cubana, acostumbrada a no realizar ningún tipo de concesiones, sino del mismo imperialismo norteamericano que espantado del riesgo que el ejemplo cubano se generalice, decidió pasar a la ofensiva económica, política y militar contra la isla. Esta presión combinada con una formidable movilización de masas, empujara a los dirigentes de la revolución para defender su soberanía, a expropiar a la burguesía y declarar casi como de contragolpe el carácter socialista de la revolución. Durante casi 50 años la revolución cubana gracias a la expropiación de la burguesía, a la planificación económica y al monopolio del comercio exterior, y a la solidaridad de los trabajadores de Latinoamérica y del mundo pudo defender, a diferencia del resto de los estados latinoamericanos, su soberanía nacional con respecto al imperialismo, brindarle a los trabajadores y el pueblo altos niveles en salud y educación, garantizar empleo para todos, conquistas estas que hoy son un referente para los trabajadores y pueblos latinoamericanos. El imperialismo norteamericano iniciara un criminal bloqueo económico que perdura hasta hoy, bloqueo que con la caída de los Estados llamados socialistas en los primeros 90’, agravaron las dificultades económicas y financieras. Ante esta situación, la burocracia castrista opto por adoptar medidas que permiten el desarrollo de una economía basada en las fuerzas del mercado, flexibilizando el monopolio del comercio exterior y permitiendo de esta manera que empresas mixtas y algunos particulares puedan adquirir insumos directamente del mercado internacional. Así mismo, con la producción agropecuaria que, aunque la tierra sigue en manos del Estado, dejó de estar subordinada al plan central permitiendo que sean las mismas reglas de la oferta y la demanda las que regulen su producción. Estas medidas han permitido el desarrollo de un amplio mercado negro y la especulación de productos importados que puede ser adquirido por los sectores pudientes de la isla, vinculados esencialmente a las Fuerzas Armadas y la administración de Estado.

La desigualdad social se agrava, las penurias de los trabajadores y el pueblo se hacen cada vez más irritantes, y el desarrollo de fuerzas sociales hostiles a la revolución se vigorizan con cada medida pro capitalista que toman los Castro. Los intentos de permitir el desarrollo de la crítica dentro de las organizaciones establecidas es el intento por parte de la burocracia de evitar que el descontento popular se desborde, canalizando la misma en los marcos establecidos por el régimen. Los riesgos para la revolución cubana son enormes, provienen de la combinación entre el criminal cerco imperialista y la burocracia castrista preocupada en defender sus privilegios económicos y políticos. La restauración capitalista esta en marcha.

¿Cómo defender las conquistas de la revolución?

Los trotskistas siempre hemos considerado que el régimen de partido único, al servicio de una burocracia que administra y usufructúa del estado obrero, es un gran peligro para la revolución. La lucha por el pluripardismo de los que defienden la revolucion, es decir, la lucha por la libertad de partidos que defienden la revolución, al igual que la Rusia de Lenin y Trotsky en 1917 es una de las principales banderas no solo para evitar que el descontento sea canalizado por la contrarrevolución democrática burguesa, sino para combatir las arbitrariedades de una burocracia que como ya lo demostró la historia de Europa del Este en los 90’ o China actualmente, prefiere avanzar en la restauración capitalista como socia o administradora de las empresas antes que perder sus privilegios. Es decir siempre hemos peleado por una revolución en el régimen político, es decir una revolución política que preservando las conquistas sociales, avance a la construcción de genuinos estados obreros revolucionarios. Hoy, debido a los importantes avances de la economía de mercado y las consiguientes desigualdades sociales, esta revolución política deberá encarar importantes reformas sociales, especialmente contra los nuevos ricos sostenidos por el aparato mal llamado “comunista”. Hace falta por parte de trabajadores del campo y la ciudad, la lucha por las plenas libertades de organización para los partidos que defienden las conquistas de la revolución sobre la base de consejos de obreros y campesinos. Serán estos organismos los llamados a realizar la revisión completa del plan económico y consiguientemente a terminar con una de las fuentes de desigualdad económica y social como es la burocracia castrista. Frente a las demandas de libertad para los llamados presos políticos, deben ser organismos democráticos de auto organización de los trabajadores y el pueblo, los encargados de evaluar caso por caso, quienes han sido objeto de arbitrariedades en los procesos, separando claramente a aquellos agentes del imperialismo y de la gusanera que buscan el retorno de Cuba a la esfera burguesa.


Lecciones de la Revolución Cubana

Polemica con la LIT


La Fracción Trotskista - Cuarta Internacional está conformada por el PTS (Partido de Trabajadores por el Socialismo) de Argentina, la LTS-CC (Liga de Trabajadores por el Socialismo - Contra Corriente) de México, la LOR-CI (Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional) de Bolivia, LER-QI (Liga Estrategia Revolucionaria) de Brasil, Clase contra Clase de Chile, LTS (Liga de Trabajadores por el Socialismo) de Venezuela,
LRS (Liga de la Revolución Socialista) de Costa Rica y Clase contra Clase del Estado Español.