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CRITICA MARXISTA

Soza Soruco y la cosmovisión andina ¿Un analisis marxista?

 

Durante el mes de enero se llevó a cabo la publicación del libro de Jorge Soza Soruco, quien busca analizar y desmitificar lo que se conoce como “cosmovisión andina”. Soza nos plantea que lejos de tratarse de una elaboración propia de los indios, este discurso esencialmente ideológico, es el resultado no sólo de intelectuales occidentales que se acercan al mundo andino y, por lo tanto, una nueva forma de colonialismo cultural, sino también que esta ‘cosmovisión’ tendría características reaccionarias, al negar la necesaria operación racional para poder aprehender el mundo. El autor, pretende realizar esta crítica con los instrumentos conceptuales del marxismo contribuyendo a la comprensión de aspectos de esta “cosmovisión andina”, describiendo esta filosofía y buscando los puntos de contacto que la misma tendría con el idealismo filosófico. Para el lector no versado, el texto de Soza puede ser una guía para comprender los componentes más renombrados de esta cosmovisión. Esta operación la realiza con el fin de demostrar la fuerza y la superioridad del pensamiento dialéctico marxista, sobre la filosofía o cosmovisión andina, para aprehender la realidad y transformarla.

Sin embargo, si estos son algunos de los méritos del trabajo de Soza, las debilidades se manifiestan cuando intenta apoyarse, no en los clásicos del marxismo como el mismo Marx, Engels, Lenin o Trotsky sino en las interpretaciones vertidas por Althusser y Mao Tse Tung, que lo conducen a hacer un particular énfasis en la crítica filosófica, complementada con un rudo determinismo económico afirmando que lo comunal está oprimido por la economía capitalista y el mercado, pero haciendo abstracción de las formas concretas que van adoptando estas comunidades en sus relaciones con el mercado y la economía capitalista, su evolución y transformación a lo largo de la historia y qué tipo de tendencias se establecen en su interior. Al privilegiar la crítica de algunas de la expresiones ideológicas de la cosmovisión, Soza termina por no ver ni abordar una de las grandes cuestiones para la revolución socialista Boliviana y latinoamericana, y es el hecho de que no estamos en presencia de un problema filosófico, sino ante todo de un gran problema social y político, como es el de la opresión sobre decenas de pueblos originarios y oprimidos. Al no abordar esta cuestión desde el ángulo económico, social y político, queda preso en un discurso filosófico de “izquierda”, pero carente de programa y por lo tanto de acción. La praxis, que se reivindica reiteradas veces en el texto de Soza, termina quedando ausente en sus conclusiones.

Un análisis marxista sin clases

En su afán de criticar filosóficamente a una parte de los representantes y propulsores de la cosmovisión andina, Soza se mueve en un mundo de conceptos e ideas, donde lamentablemente las clases sociales, se encuentran absolutamente ausentes. Por ejemplo, es imposible saber a partir del texto de Soza, cuál es el rol que le compete a la clase obrera, formada también en altos porcentajes por indígenas, en la resolución del grave problema de opresión nacional que sufren los aymaras, quechuas o guaraníes, por nombrar los más conocidos. A lo largo del texto se hace referencia a Mariátegui, no sólo en sus elaboraciones con respecto al “mito comunista” de los originarios andinos, sino también con respecto al problema de la tierra, sin embargo hace décadas que la cuestión indígena ha dejado de ser exclusivamente un problema agrario para convertirse en parte fundamental de los problemas que aquejan a cientos de miles obreros y pobres urbanos aymaras o quechuas. El texto de Soza no clarifica el hecho de que la negación de las clases sociales planteada por diversos indianistas, obedece esencialmente a una cuestión política -y reiteramos, no filosófica- y es la de facilitar las alianzas, acuerdos y pactos con diversas fracciones burguesas, sean estas blancoides o no. Así, para dar un ejemplo, Simón Yampara, un exponente indiscutible de los teóricos de la cosmovisión andina, justifica su alianza electoral con Juan Del Granado sobre la base de la complementariedad y el encuentro (Tinku) de dos matrices civilizatorias. A esta maniobra política disfrazada de verborrea filosófica, Soza no puede combatirla ya que la única forma de desenmascarar este rol, es sobre la base de la lucha política a las diversas formas de colaboración de clases, que en este caso vienen recubiertas de fraseología indígena.

Un análisis marxista sin programa

Otro de los problemas que emergen en el texto es la ausencia de un programa para resolver el problema de la opresión nacional de los pueblos originarios, así como también cuál es el programa de acción que debería sostener la clase obrera para avanzar en ese sentido. Es decir, ¿Cuál es la mecánica de la alianza de clases que se propone? ¿Cuál es el tipo de Estado por el que debe pelear la clase obrera y los pueblos indígenas? El texto de Soza no nos dice nada sobre qué programa político debemos sostener los revolucionarios para avanzar sobre estas cuestiones democráticas irresueltas como es la opresión sobre las grandes mayorías aymaras, quechuas y/o guaraníes. Para nosotros militantes de la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional, la opresión nacional que sufren decenas de pueblos originarios por parte del Estado semicolonial boliviano, sólo pueden resolverse en estrecha relación con las tareas planteadas por la revolución socialista en lucha contra la dominación imperialista. Sin embargo para esto, la clase obrera, que en amplios sectores se reivindica “originaria/o” debe superar un estrecho sindicalismo que ha facilitado la labor de corrientes políticas e ideológicas que buscan oponer lo campesino y mas en general lo indígena al movimiento obrero y al marxismo. Esta revolución obrera acaudillando a las masas del campo, al estar compuesta por la amplia mayoría de indígenas, será indudablemente la única posibilidad en que pueda expresarse no solo los intereses de las clases explotadas y oprimidas sino también resolverse y satisfacerse las demandas nacionales y culturales de los pueblos oprimidos por la colonia, la república y la bolivianidad. Lamentablemente al devaluarse en el texto de Soza las cuestiones de programa y de política, las referencias a la necesaria “praxis” sólo aparecen como frases vacías.

Un análisis maoísta, no marxista

Para terminar tenemos que afirmar que pese a las intensiones e incluso los intentos de utilizar parte del arsenal conceptual del marxismo, el texto de Soza no es un texto marxista para comprender la problemática de los pueblos indígenas en los andes y por lo tanto para llevar adelante un genuino combate a corrientes del pensamiento burgués que se reciclan con fraseología indígena. En el texto está ausente un visión de carácter histórico de las ideas que se pretende combatir, es decir cómo el surgimiento de la cosmovisión indígena y más en particular su expresión política, el nacionalismo indígena, fue cambiando desde un origen agrario en los tiempos de Katari y Willka, para transformarse en nacionalismos ligados a la problemática urbana luego de la revolución del 52’. Esta ausencia de análisis en la evolución de las ideas, va complementada con el vacío en el análisis de las características económicas e históricas de las relaciones entre las comunidades y el mercado capitalista. ¿Qué importancia tiene la propiedad colectiva en los andes? ¿Qué importancia tienen las prácticas culturales como la reciprocidad en las actuales relaciones sociales? ¿Cómo las resignifican las clases adineradas de origen indígena en los talleres y fabricas? ¿Cómo las refuncionaliza o resignifica la clase obrera precarizada de El Alto que es también indígena? ¿Qué importancia tiene el proceso de trabajo en las tierras colectivas? Estas y otras interrogantes claves, al estar ausente en el texto de Soza, impiden llevar no sólo un buen combate a los propulsores de la conciliación de clases con ropaje pachamamista, sino que hacen imposible comprender de dónde viene la fuerza de estas ideologías, que como bien dice Soza ya fueron superadas por la dialéctica marxista.


La Fracción Trotskista - Cuarta Internacional está conformada por el PTS (Partido de Trabajadores por el Socialismo) de Argentina, la LTS-CC (Liga de Trabajadores por el Socialismo - Contra Corriente) de México, la LOR-CI (Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional) de Bolivia, LER-QI (Liga Estrategia Revolucionaria) de Brasil, Clase contra Clase de Chile, LTS (Liga de Trabajadores por el Socialismo) de Venezuela,
LRS (Liga de la Revolución Socialista) de Costa Rica y Clase contra Clase del Estado Español.