La productividad aumento...¿y el salario?
El gobierno a través de varios de sus ministros, afirman en forma arbitraria y mentirosa, que en los últimos años, se habría mejorado sustancialmente el salario de los trabajadores en un 40%, sumando los aumentos anuales nominales al salario básico. Sin embargo esta operación matemática, no solo que esta mal hecha sino que está al servicio de encubrir la explotación de los trabajadores. Así en un estudio llevado a cabo por el CEDLA, tomando los datos oficiales del INE tenemos que el salario nominal fue creciendo un promedio anual del 10% mientras que el salario real, es decir el salario que permite adquirir más productos de la canasta familiar, creció en un promedio de 1,8% anual. Sin embargo, el nivel de explotación de la fuerza de trabajo sobre la base de aumento de la productividad, creció prácticamente el doble y en algunos casos, mas del triple de lo que creció el salario. En este mismo estudio del CEDLA se menciona que el Producto Bruto Interno del país en los últimos años ha crecido en un promedio del 3, 8% anual.
Es decir que los trabajadores bolivianos hoy producen muchísimo más que antes aunque reciben un salario mas o menos similar, en términos de poder adquisitivo, que lo que recibían hace años atrás.
¿Hay riesgo de hiperinflación como afirma Arce Catacora?
Otra de las mentiras sostenidas desde palacio, es el riesgo de la hiperinflación. En cada declaración pública les recuerdan a los trabajadores lo que significo el gobierno “revolucionario” de la UDP, que mientras pagaba la deuda externa y se enriquecían los miembros del MIR y del PCB, los trabajadores gemían con una de las inflaciones más altas del mundo.
Sin embargo esta es otra escandalosa mentira, ya que como vimos líneas arriba, en todo caso un aumento salarial, solo puede provocar una disminución de las utilidades de los patrones, a quienes no les conviene aumentar precios en un momento en que los riesgos de una profundización de la crisis internacional podrían agravar la recesión. Prueba de ello, es que durante el año pasado momento en que el gobierno del MAS decreto aumentos salariales que rondaban el 12%, la inflación se mantuvo por debajo de los 5 puntos, e incluso llego a cero en los últimos meses. Si los patrones amenazan con la inflación, es para mantener a los trabajadores en las fabricas callados y poder amasar fabulosas ganancias empresariales. Asi mismo, han afirmado que no hay dinero del TGN para salarios de salud y magisterio que si dependen del Estado. Sin embargo, nos dicen que por primera vez en nuestra historia existen reservas internacionales de arriba de los 7 mil millones de dólares, compran aviones de lujo para el presidente y varios misiles rusos que no alteran en nada la capacidad de las FFAA, pero que permiten aceitar su lealtad al proceso de “cambio”. El gobierno del MAS consecuente con su estrategia de pactos con el empresariado y búsqueda de inversiones extranjeras para varios proyectos petroleros y mineros, necesita garantizar a los capitalistas, costos bajos de producción y suculentas ganancias, que solo se pueden obtener deprimiendo el salario, esa es la verdadera razón de la negativa a un aumento salarial mayor al 5%. Estamos en presencia de un gobierno y un gabinete que ha perdido la vergüenza de actuar como escuderos de los capitalistas.
¿Existe el salario “justo”?
Durante las masivas movilizaciones fabriles se coreaba en varios sindicatos la demanda de que querían un salario justo. Esta legitima aspiración de miles de trabajadores sin embargo, es imposible de satisfacerla en el marco de la sociedad capitalista, ya que el capitalismo es un sistema basado en la obtención de ganancia sobre la base de la explotación de la fuerza de trabajo. Queremos brevemente brindar a nuestros lectores una sencilla explicación de lo que decimos:
En el sistema capitalista, la amplia mayoría de la producción esta destinada al mercado, es decir es un sistema basado esencialmente en la producción de mercancías. Toda la producción se basa en la compra por parte del capitalista de unas mercancías llamadas materias primas para luego de un determinado proceso de trabajo, que es el proceso de producción, obtener un producto final, es decir otras mercancías destinadas al mercado. La fuerza de trabajo que lleva adelante esta transformación de las materias primas en un producto final también es una mercancía. El precio de toda mercancía es el valor aproximado de su costo de producción. Así, el capitalista compra la fuerza de trabajo por un determinado espacio de tiempo, y como a toda mercancía intenta sacarle el mayor provecho posible. Es decir el salario es en realidad el precio del costo de producción de la mercancía llamada fuerza de trabajo, y que en la moderna sociedad capitalista equivale como mínimo al valor de la canasta familiar. Sin embargo, si el capitalista pagara el costo real de la canasta familiar, entonces no tendría utilidades, ya que las ganancias del capitalista, radican en que compra la fuerza de trabajo por un precio, que es inferior a su valor. El capitalista logra esto aumentando la productividad del trabajo mediante innovaciones tecnológicas o sencillamente con el abuso y la prolongación del tiempo de trabajo del obrero. Cuando los trabajadores reclaman un aumento de salario en realidad están reclamando que se les devuelva una parte de los que los capitalistas se apropiaron de los trabajadores. La fuerza de trabajo es una mercancía especial, ya que es la única que permite crear riqueza. Sin el trabajo no podrían existir los capitalistas, ya que su ganancia proviene del aprovechamiento de esta cualidad de la fuerza de trabajo. En realidad solo puede existir un salario justo solo cuando los trabajadores son completos dueños de todo el aparato de producción, y todo lo producido retorna a la sociedad, y no como sucede en la actualidad que todo excedente es usado en forma consumista e improductiva por un grupo de parásitos llamados patrones o empresarios.