
Nos sorprendió ya que hemos estado juntos en la defensa de la sede del magisterio alteño y en la Casa Social del Maestro en la última crisis, así como desde varias gestiones atrás, la LORCI ha llamado a votar por URMA, porque representaban una opción de clase. Además, hemos peleado juntos en los pasados congresos de la COR alteña, donde pusimos en marcha el Bloque Obrero y Popular, con eje en el magisterio alteño y los sindicatos de SABSA, DBU y Aseo Urbano, donde peleamos contra la burocracia de Patana para darle más representación a los asalariados en la COR. La afirmación, en tono descalificativo de “llegados de la Argentina” solo fortalece las ideologías reaccionarias, chauvinistas, ajenas a la tradición del internacionalismo militante del marxismo. La LOR-CI , forma parte de una organización internacional presente en más de una decena de países - la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional- que lucha por la reconstrucción de la IV internacional, el partido mundial de la revolución socialista y que viene cumpliendo importantes papeles en la lucha obrera como el control obrero en Zanon o el conflicto más importante en las últimas dos décadas como fue la lucha de Kraft Foods, ambas en Argentina o actualmente la combativa huelga del SINTUSP en la universidad de San Pablo en Brasil. Demás está decir que nos sentimos profundamente orgullosos de formar parte de esta tradición obrera e internacionalista.
Por un método al servicio de una política revolucionaria en las filas del movimiento obrero
La primera cuestión a despejar es la de método. El articulista de Masas afirma que “en tanto la LOR-CI critica el accionar del gobierno pero en ningún momento llama a combatirlo, a reconocerlo como contra revolucionario, pro capitalista”. Cualquier compañero honesto que lee las publicaciones de la LOR-CI, sabe que estas afirmaciones son una falsificación. Para ilustrar nuestra denuncia de Evo Morales y su gobierno al servicio del orden burgués, en la Revista Estrategia Internacional afirmamos: “Ante los procesos de movilización obrera, popular y estudiantil que se den, es necesario sostener una política para su desarrollo, coordinación y centralización a partir de una estrategia obrera independiente, que no se subordine a la política de la burocracia sindical ni al chaleco de fuerza del “apoyo al proceso de cambio”. Desde esa estrategia, será necesario plantear diversas tácticas, desde la exigencia a la COB y las organizaciones sindicales de que se pongan al servicio de las luchas y asuman las reivindicaciones de los trabajadores llamando a acciones nacionales, a las iniciativas de coordinación entre los sectores en lucha, con la orientación siempre de ayudar a la vanguardia a disputar la dirección a la burocracia y contra las maniobras del oficialismo, para avanzar en una perspectiva antipatronal, anti burocrática y de clase.” Más adelante, Juan Lemo, recurre a la amalgama, cuando afirma que “se parecen a los “amigos de la URSS”, esos izquierdistas que se hicieron de la vista gorda frente a las persecuciones y asesinatos del estalinismo en la URSS y cohonestaron esa tiranía”. Con semejante comparación calumniosa el articulista al adoptar estos métodos ajenos a la tradición del marxismo revolucionario sencillamente refleja mucha impotencia para poder defender con argumentos su propia política. Llamamos a los compañeros del POR a abandonar este tipo de métodos desleales y hacer un debate constructivo sobre la política que los trotskistas debemos levantar para ayudar a los trabajadores a desarrollar la movilización por sus demandas, enfrentar al MAS, a los empresarios y a la burocracia sindical.
¿Estrategia de poder obrero o estrategia de presión sindical?
Luego del último conflicto de fabriles y magisterio, Masas 2173 publica las “lecciones de la huelga y la movilización”. Sin embargo, no dicen una sola palabra de cómo unificar la lucha. El sindicalismo combativo del magisterio no pudo llegar más allá debido a la ausencia de una política efectiva de coordinación democrática de los que luchan. Al calor de la lucha estuvo y está planteada la necesidad de convocar a la construcción de un organismo que sobre la base de un pliego único de demandas, y delegados elegidos por fábricas, escuelas y hospitales, fortalezca la lucha y dificulte la traición del ejecutivo de la COB. Esto es fundamental, no solo para derrotar y expulsar a la burocracia sindical, al calor de la movilización (y no esperando futuras elecciones sindicales de aquí a dos o más años), sino para ir construyendo los organismos que sean capaces de transitar desde la lucha sindical hacia la lucha política abierta.
Una grave debilidad del POR -al igual que el morenismo - durante décadas ha sido la ausencia de una genuina estrategia de poder obrero, ya que para esto hay que pelear por el surgimiento de tales órganos de poder. Las asambleas y los cabildos solo son instancias democráticas de discusión y resolución, pero jamás organismos estables que permitan consolidar el surgimiento de instituciones para que la clase obrera, luche en mejores condiciones por sus demandas, pelee por el poder y pueda establecer sobre la base de estos organismos, un régimen de gobierno obrero y campesino. Los soviets, o consejos obreros, antes de convertirse en organismos de poder necesitan desarrollarse al calor de la lucha contra la burguesía por las demandas transicionales, en este sentido la lucha por coordinadoras, comités de huelga y diversas instancias que agrupen a la mayoría de la clase obrera dotándose de formas de democracia directa como son la elección de delegados revocables y con mandato es fundamental. Nada de esto ha impulsado el POR en las movilizaciones de los últimos años. De nada sirve hacer referencia permanente a la dictadura del proletariado sino se plantea concretamente cómo las luchas actuales se ligan a una estrategia para imponerla, y para eso hace falta una política antagónica a la de la burocracia sindical y no simplemente más “combativa”, como hace habitualmente el POR.
La cuestión de la independencia política y la práctica como elementos distintivos
La independencia de la clase obrera, no es solo una manifestación de lucha sindical, ya que amplias capas de trabajadores pueden salir a pelear por su salario, pero sostienen con sus votos a organizaciones reformistas o burguesas. La independencia de clase del proletariado solo puede realizarse en la construcción de su propia expresión política, es decir, en la construcción de un partido de la clase obrera. Luego de las jornadas de mayo y junio del 2005, cuando se discutia poner en pie un Instrumento Político de la clase obrera basado en los sindicatos y con plena democracia interna, que como ya lo planteo Trotsky en el programa de Transición, que habría permitido a los revolucionarios, incluyendo a los compañeros del POR pelear en mejores condiciones por sus ideas, los compañeros poristas no solo que se opusieron sino que incluso auspiciaron un evento en Cochabamba para combatir esta posibilidad. Finalmente el proceso revolucionario del 2003 fue desviado por el MAS que llego al gobierno producto de unas elecciones en las cuales lamentablemente la clase obrera no tuvo expresión política propia.
Creemos que la práctica, como decía Lenin es el mejor criterio de verdad. La LOR-CI peleó consecuentemente por la independencia de clase impulsando junto a los trabajadores de varios sindicatos la formación de “Propuesta de los Trabajadores”, cuestión que redundo no solo en experiencia política (y no meramente economisista o sindical) con el gobierno, sino también con la institucionalidad burguesa y “democrática”. El POR, cedió ante las bases del magisterio que apoyaban sindicalmente a URMA pero apoyaban masivamente al MAS en cada proceso electoral.
Para terminar afirmamos que la crisis económica internacional junto a la lucha de clases que desata, plantea a los trotskistas la gran responsabilidad de cómo ayudar a avanzar al movimiento obrero. Se trata de unir a los trabajadores avanzados junto a los revolucionarios con un programa de independencia de clase para derrotar definitivamente a la burocracia, para recuperar los organismos sindicales y para ponerlos al servicio de una estrategia de poder obrero. Convocamos a los compañeros del POR a iniciar un debate serio en esta perspectiva.
Por Javo Ferreira
[1] Estrategia Internacional, numero 26, pág. 250, Eduardo Molina