Luego de casi 15 días de huelga general y de más de un mes de movilizaciones del magisterio nacional buscando un aumento salarial superior al 12%, una ley de pensiones que beneficie al sector, así como diversas demandas sectoriales, los maestros urbanos fueron traicionados por la confederación nacional dirigida por el PCB quienes, firmaron un acuerdo con el también estalinista ministro de Educación, Roberto Aguilar, aceptando el congelamiento salarial en un 5%, los descuentos por los días de huelga, y la amenaza de procesos contra los dirigentes de la federación departamental de La Paz.
Pese a que sus intensiones era suspender el conflicto de la mano de Pedro Montes y todo el sindicalismo gubernamental en Panduro, los magros salarios de los maestros y la voluntad de lucha y movilización expresadas a lo largo y ancho del país, les obligo a esperar la profundización del aislamiento en la lucha, provocado por la feroz represión en Caranavi y las amenazas proferidas por ministros y vicepresidente. Entre los 14 puntos suscritos, solo hay compromisos. Compromiso del ministerio de no municipalizar o departamentalizar la educación fiscal, compromiso de que en las negociaciones COB -Gobierno se elabore una ley de pensiones favorable al sector, compromiso de avanzar en los próximos 5 años a una nivelación salarial con el magisterio rural, compromiso de llevar adelante gobierno y confederación una lucha contra la corrupción en el SEDUCA. Según la Prensa del 24 de mayo, este acuerdo habría sido firmado a cambio de una mayor cantidad de cuotas de trabajo para el PCB dentro del ministerio, tal como militantes del PCML, PCB y ex guerrilleros han venido ocupando en los últimos años, a costa de traicionar las demandas de los diversos sectores de los que provienen.
Esta política del PCB, sin embargo no es nueva. Ya en los años 80’ con el gobierno “democrático y popular” de la UDP, con el cual gobernaron junto al MIR y los mismos ex guerrilleros de hoy, mataron de hambre a los trabajadores y el pueblo con una hiperinflación galopante mientras seguían pagando la fraudulenta deuda externa, y enriqueciéndose en el mercado negro con la especulación de productos básicos. Hoy, vuelven a estirar la mano para recibir las migajas que se caen de la administración y reconstrucción del Estado semicolonial, a cambio de traicionar la lucha de los sectores movilizados.