Como “solución” a la segunda fase de la crisis económica mundial, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, vienen imponiendo un ajuste criminal contra los trabajadores de Europa. En Grecia se ha puesto en marcha medidas draconianas: congelamiento salarial del sector estatal hasta el 2014, eliminación de los aguinaldos que son dos al año, aumento de los aportes jubilatorios, aumento de la edad de jubilación en tres años, incremento del IVA al 23%. A esto se suma el hecho de que el Estado deberá vender o reducir las empresas semipúblicas o públicas, con la finalidad de “liberarse” de los sectores de energía y transporte; y reducir el número de municipios y entidades administrativas locales de 1300 a 340 para disminuir costos operativos, lo significará el despido de trabajadores. En España se exige reducir en un 5% los salarios a todo el personal del sector público y congelarlo en el 2011, congelar las pensiones para el 2011, eliminar el régimen transitorio para la jubilación parcial, eliminar la ayuda por nacimiento de 2.500 euros, reducir en 600 millones de euros la ayuda al desarrollo, reducir en 6.045 millones la inversión pública estatal en el 2010 y 2011, y subir el IVA para el 1 de julio. Medidas similares se están imponiendo a los trabajadores en Portugal, Italia e Inglaterra.

La crisis ha puesto al descubierto que el epicentro de la bancarrota no se encuentra en Grecia, sino en Alemania y Francia, que acaba de definir un plan de ajuste draconiano, que tienen sus carteras llenas de bonos de la deuda soberana de Grecia y otros países fuertemente endeudados. Lo que salta a primera vista son las intenciones que tiene Alemania de imponer su hegemonía en Europa, ante todo sobre la cabeza de de Grecia y los otros países imperialistas más débiles para manejar su crisis: “durante el período de bonanza, los bancos alemanes, franceses y británicos financiaron el endeudamiento público y privado de Grecia, las multinacionales alemanas y francesas se fueron adueñando del mercado griego estimulando su déficit comercial y avanzaron entre otras cosas sobre el control de su red telefónica y energética. Frente al avance de la crisis van por mucho más. Ahora los miembros de la eurozona, piden a cambio del “rescate” que el gobierno griego privatice un conjunto de empresas estatales como la telefónica, los ferrocarriles y la estructura de lotería. Entonces, ¿En qué consiste el “rescate”? Se trata de prestarle a Grecia fondos a un interés muy superior al que paga Alemania en el mercado para que la República Helénica “honre sus deudas” con los piratas alemanes y franceses. Pero como los bancos alemanes y franceses son los mayores acreedores de Grecia, la operación consistiría en realidad en un rescate de sus propios bancos, cobrando encima un interés mucho más alto que el que pagarían en el mercado. Grecia además debería cederles por semejante favor, engranajes centrales de su economía” . Alemania, en menor medida Francia e Inglaterra, están imponiendo las condiciones. Los “rescates” sólo benefician a los bancos de estos países que han estado prestando enormes sumas de dinero. “La progresión es clara: primero fue el rescate de las empresas privadas y, ahora, llega el turno de salvar a los rescatadores, es decir, a los gobiernos” .
Frente a los ataques criminales del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea la lucha de los trabajadores se ha ido haciendo presente en lo que va del año. En Grecia, desde febrero hasta mayo se han dado cuatro huelgas generales. El 5 de mayo decenas de miles de manifestantes se sumaron a la multitudinaria marcha que recorrió el centro de Atenas y que trató de irrumpir en el parlamento para evitar las medidas criminales contra los trabajadores. Un día antes, un grupo de trabajadores colgó una bandera gigante en el templo del Partenón que decía “Pueblos de Europa: Sublévense”; y una protesta de docentes interrumpió en un programa de televisión -donde estaba hablando el ministro de Educación- para denunciar el despido de 17.000 compañeros del sector. El día 20 de mayo se dio la cuarta huelga general en la que varios millares de manifestantes se congregaron delante del Parlamento de Atenas para protestar contra los impopulares recortes de gastos adoptados por el gobierno de Papandreus. Los manifestantes alzaron pancartas con lemas como “quitad las manos de nuestras pensiones” o “no hemos robado, así que no pagaremos”. Otros eslóganes, como “Los buitres del FMI, que se vayan”, aluden a la presencia en suelo griego de expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Comunidad Europea para supervisar la economía y la aplicación del plan de ajuste fiscal para reducir el déficit del país. En Gran Bretaña, los sindicatos han anunciado que ocuparán los lugares de trabajo si prospera el ‘ajuste’ Cameron-Clegg. En España el ajuste empieza a tener respuesta, el pasado 8 de junio una huelga de funcionarios enfrento a Zapatero y esta anunciada una huelga general en las próximas semanas. Hay manifestaciones en Rumania contra el nuevo plan de ajuste que se está imponiendo contra los trabajadores del sector público, los jubilados y los desocupados para evitar el bloqueo del pago del próximo tramo del préstamo contraído con el FMI. Sin embargo, el principal obstáculo para una respuesta aplastante de los trabajadores vienen siendo las direcciones sindicales burocráticas y reformistas, que han mostrado durante esta crisis su carácter conciliador al contener y desviar la movilización de los trabajadores, y al aceptar la necesidad de medidas de austeridad y hacer todo lo posible para ayudar a resolver el déficit fiscal.
Como decimos en la declaración de la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional, de la que la LOR-CI forma parte: “Los trabajadores debemos parar esta maquinaria infernal que busca quedarse hasta con la última gota de nuestro trabajo, levantando por el contrario un programa que ataque las ganancias y el patrimonio de la burguesía y a los políticos que la apañan. El salario no es una variable de ajuste, que la crisis la paguen los capitalistas. Por un salario igual a la canasta familiar. No a la contrarreforma de las jubilaciones. Y frente a los despidos y el inevitable aumento de la desocupación debemos plantear la nacionalización bajo control obrero de toda fábrica que cierre y despida. Por la expropiación inmediata de los grandes grupos capitalistas y magnates griegos que despilfarran en lujo y consumo suntuario la riqueza que crean los trabajadores” .
¡No al pago de la deuda!
¡Abajo las burocracias sindicales cómplices!
¡Por la auto-organización de los trabajadores!
¡Nacionalización bajo control de los trabajadores de la banca y de toda empresa que cierre o despida!
¡Que la crisis la paguen los capitalistas!
Por Pity Ezra