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Editorial Internacional de La Verdad Obrera: Las posiciones políticas de la FT-CI y la lucha de los grupos hermanos del PTS

II Congreso del PTR- CcC: En lucha por la emergencia del trotskismo en Chile

 

Por Christian Castillo y Fernando Scolnik, delegados de la dirección del PTS invitados al II Congreso del PTR de Chile

por FT-CI Fracción Trotskista - Cuarta Internacional

Jueves 26 de julio de 2012

En el número anterior de La Verdad Obrera publicamos un balance inicial del II Congreso del PTR-Clase contra Clase de Chile, realizado por Juan Valenzuela y Pablo Torres de la dirección de esa organización. Partiendo de lo allí señalado, presentamos la visión del Congreso de los delegados del PTS que participaron como invitados en el congreso. En la reunión de coordinación de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional (FT-CI) realizada en agosto de 2011, Chile había sido definido como una de los ejes políticos a seguir por nuestra corriente internacional, en función tanto del nivel alcanzado por la lucha estudiantil como por la cierta acumulación de militantes allí existente. En este tiempo se produjo una importante colaboración internacionalista de distintos grupos de la FT con los compañeros del PTR, que da cuenta de lo que creemos debe ser la forma de actuar de una tendencia que lucha por la reconstrucción de la Cuarta Internacional como la nuestra, que se distingue entre otros puntos por su pelea intransigente por la independencia de clase contra las distintas variantes frentepopulistas y de conciliación de clases y por la convicción que ninguna corriente revolucionaria puede desarrollarse sin una activa participación en la lucha de clases. Aprovechamos este informe entonces como una primera expresión de una sección que en La Verdad Obrera periódicamente se dedicará a la vida de nuestra organización internacional.

El II Congreso del PTR - Clase contra Clase de Chile fue sin ninguna duda un hecho trascendente para toda nuestra organización hermana y para el conjunto de quienes constituimos la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional. Después de un 2011 caracterizado por la nueva y masiva emergencia del movimiento estudiantil y otros fenómenos que expresaron el descontento obrero y popular con el régimen político y sus partidos (como los levantamientos en Magallanes y Aysén, este último ya en 2012), hay una muy numerosa y extendida vanguardia juvenil que sigue políticamente activa. Aunque no estamos en un proceso de lucha abierta como el año pasado, la última movilización estudiantil concitó la presencia de unos 150.000 estudiantes solo en Santiago, la capital del país. Y también hubo una numerosa manifestación del movimiento por la diversidad sexual, con el reclamo de la cárcel a los asesinos de Daniel Zamudio en primer lugar, en la que participaron unas 80.000 personas, también jóvenes en su mayoría, y otra marcha de 50.000 por la legalización de la marihuana. En el caso del movimiento estudiantil, constituye el principal movimiento de oposición política a un régimen, herencia del pinochetismo, que se encuentra desfasado de las aspiraciones del movimiento de masas. Ese anacronismo del régimen, que incluye la crisis de la Concertación (alianza entre la Democracia Cristiana, el Partido Socialista y otras corrientes de centro izquierda) como “partido de la contención” y el surgimiento de la generación de los jóvenes “sin miedo”, que continúan lo hecho por los “pingüinos” en 2006 en el enfrentamiento a la herencia pinochetista, y que posiblemente se traslade al cuestionamiento de la “subcontratación” en la juventud trabajadora, dan bases objetivas para apostar a la emergencia de una fuerte corriente trotskista en Chile. Y más en condiciones de continuidad de la crisis capitalista internacional.

En Chile, a diferencia de Argentina, salvo en el momento de constitución de la Oposición de Izquierda, cuando esta tenía más peso que el stalinismo, el trotskismo no contó con organizaciones de cierta relevancia política, en buena medida debido a la política de disolución de gran parte del trotskismo en el MIR, que tuvo históricamente un sector más “trotskizante”. En la izquierda, el Partido Comunista constituye la fuerza principal, mientras que también tiene peso una tradición populista de izquierda (que en los ’70 encarnó el MIR y luego diversos grupos y colectivos) y entre los estudiantes también el autonomismo y el anarquismo. Los compañeros que hoy constituyen el PTR vienen haciendo un persistente trabajo de acumulación política de cuadros y militantes, que se volcó de lleno a la lucha estudiantil. Lleva editados 188 números de su periódico Clase contra Clase, el nombre con que era conocida la organización hasta el primer congreso realizado en noviembre de 2010 (donde se votó su Manifiesto Programático), que sale con frecuencia quincenal (y salió semanal durante los momentos más álgidos del conflicto estudiantil). También edita desde el año pasado la revista teórica “La Batalla”, de la que se publicaron dos números con diversos artículos de análisis y polémicas políticas de buen nivel marxista. En años anteriores editaba la revista universitaria “Las armas de la crítica”, la agrupación estudiantil impulsada por los compañeros que fue pionera en plantar la bandera de la “educación gratuita”, cuando el PC y los diversos grupos populistas se negaban a levantarla, incluso al comienzo del último conflicto. Ha producido también literatura sobre la historia del Partido Comunista y sobre la historia del trotskismo chileno, así como sobre diversos hitos de la historia del movimiento obrero local y sobre el proceso de los ’70 que culminó con el golpe contrarrevolucionario de Pinochet. Todo lo acumulado por la organización se puso en juego en la lucha estudiantil, donde el PTR estuvo presente en Santiago, Valparaíso, Temuco (al sur del país), Arica y Antofagasta (en el norte), una ciudad donde el grupo ha ganado un peso muy importante, llegando a superar en algunas movilizaciones a la columna de las Juventudes Comunistas. Los compañeros del PTR encabezaron junto a activistas independientes la experiencia de autogestión educativa de la escuela A 90 en Santiago y estuvieron al frente de las barricadas y movilizaciones. También se destacaron por su denuncia de la burocracia estudiantil del Partido Comunista, que todo el tiempo buscó contener la lucha.

Un primer resultado de esta intervención activa fue la fundación a fines del 2011 de la Agrupación Combativa Revolucionaria (ACR), donde la militancia estudiantil universitaria y secundaria del PTR confluyó con decenas de nuevos activistas surgidos de la lucha estudiantil. En las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile (la segunda en importancia luego de la Universidad de Chile) los compañeros impulsaron la lista “Seguimos en Pie”, que obtuvo más de 2.000 votos y el segundo lugar, superando la lista de las Juventudes Comunistas, motivando declaraciones de políticos burgueses como Carlos Larraín de preocupación por el peso que estaba ganando el trotskismo en Chile, y logrando trascendencia en los medios locales como una alternativa en el movimiento estudiantil tanto al PC como a las diversas variantes populistas y autonomistas. Este peso logrado por el PTR en la vanguardia estudiantil contrasta con la esterilidad de distintos grupos que se reclaman del trotskismo en el país, y que no cuentan con ninguna implantación real ni peso en la vanguardia, a pesar del enorme fenómeno que constituyó (y constituye) la presencia del movimiento estudiantil más combativo de América Latina. Luego, con la baja de la movilización, la organización realizó un intenso trabajo de propaganda ideológica, tratando de ganar a lo mejor que dio la vanguardia para el programa y la estrategia del trotskismo. En el Congreso estuvieron presentes unos 200 compañeros, expresión no solo de la fuerza ganada en el movimiento estudiantil sino también de un incipiente trabajo en el movimiento obrero, tanto entre trabajadores industriales y de servicios de Santiago como en la minería en Antofagasta, así como la incorporación al PTR de Zonyko, un referente del hip hop de izquierda, cuyos temas fueron cantados por toda la vanguardia estudiantil durante la lucha del año pasado.

Un Congreso de gran deliberación política

Si algo caracterizó el desarrollo del II Congreso del PTR fue la apasionante deliberación de toda la militancia respecto de la mejor orientación a tener en el período que hay por delante, partiendo del incremento de la militancia efectiva de la organización en un 60% respecto al congreso de fundación, tan solo un año y medio atrás, con un promedio de edad que no supera los 25 años. En el Congreso la delegación invitada de la FT estuvo compuesta por los dos compañeros del PTS que viajamos especialmente y Marcelo Torres de LER-QI. Esta presencia fue continuidad de viajes de delegaciones de los grupos de la FT durante la lucha estudiantil (del Estado Español, de Argentina, de Brasil, de Bolivia...) y de intercambios regulares sobre la orientación política, en particular luego que la reunión de coordinación de la FT en agosto de 2011 definiera a Chile como una de sus prioridades. Durante las discusiones de preparación del congreso que realizamos en común la dirección del PTR y la delegación de invitados llegamos a la conclusión que la persistencia de una amplia vanguardia juvenil (sobre todo entre los estudiantes universitarios y secundarios pero que impacta también sobre sectores de la juventud trabajadora) hacía necesario plantear una táctica agrupacional en la juventud, que permitiera aglutinar no solo a quienes es posible convencer ya de la estrategia del trotskismo sino también a compañeros que vienen dando pasos en este sentido pero que requieren más tiempo de discusión para convencerse del conjunto de nuestro programa y estrategia. Esta fue una conclusión importante del Congreso, en el sentido de que el grupo, a pesar de lo ya acumulado y de su propio nombre, no constituía aún un “partido” sino que era todavía una “liga de propaganda con rasgos de acción”, que no podía transformarse en un verdadero “partido” sin pasar por distintas experiencias de tácticas transicionales. Se hizo mención, por ejemplo, a la experiencia del trotskismo norteamericano en la década del ’30, que luego de la fundación de la Liga Comunista de América y de dirigir la gran huelga de los “teamsters” en Minneapolis en 1934 pasó por la fusión en el Workers Party con el grupo de Muste, después por la experiencia del entrismo en el Partido Socialista y, luego de la fundación en 1938 del SWP, fue aconsejado por Trotsky de levantar audazmente la moción de un “partido de trabajadores” en el seno de los sindicatos. En el curso del Congreso se llegó a la conclusión que la mejor expresión de la política agrupacional pasaba hoy por el relanzamiento de la Agrupación Combativa Revolucionaria (ACR), en la cual la militancia trotskista juvenil estudiantil y trabajadora hiciera una experiencia común con decenas de nuevos luchadores en cada ciudad donde tenemos presencia. Se planteó también proponer a los compañeros independientes la incorporación a la declaración programática de la agrupación la propuesta de luchar por un partido revolucionario de la clase trabajadora, de forma tal de realizar una primer delimitación política respecto del populismo, el autonomismo y el anarquismo, que son las tendencias con las están en disputa los muy amplios sectores que se encuentran a la izquierda del PC, con cuya orientación conciliadora y burocrática hicieron la experiencia durante la lucha del año pasado. En consonancia con esta reflexión, una de las resoluciones claves del Congreso fue plantear la realización de acá a un mes y medio de plenarios regionales de la ACR, donde todos coincidían que era posible nuclear a numerosos compañeros. Se quedó también en realizar una conferencia especial para discutir la orientación a seguir en el movimiento obrero, partiendo que el tiempo limitado del congreso no permitió el desarrollo más que inicial de la discusión sobre este punto. Junto con esto se votó continuar con la “ofensiva ideológica” con las ideas del trotskismo, tomando la difusión de la Obras Escogidas de Trotsky y desarrollando otras iniciativas como seminarios y charlas en todo el país. Esto es crucial en Chile, donde la izquierda está moldeada principalmente por el PC y el populismo y sus concepciones sobre el “poder popular”, opuestos a la política de luchar por la hegemonía obrera en la lucha por terminar con el régimen heredero del pinochetismo e imponer un gobierno obrero y popular.

Para todos los participantes, el II Congreso fue una muy importante experiencia política, donde se vio a una organización revolucionaria deliberando apasionadamente tanto sobre la situación internacional y nacional y, fundamentalmente, para dotarse de una orientación que le permita dar pasos en la emergencia política del trotskismo en Chile. Para los compañeros de la FT que participamos como invitados fue la satisfacción de ver a un grupo dinámico que realizó una discusión abierta y franca sobre las contradicciones que tiene la propia organización (como las presiones a la autoproclamación o su composición social predominantemente estudiantil) y de ver a una nueva generación de militantes y cuadros trotskistas que se está fogueando al calor de su intervención activa en la lucha de clases del país trasandino.


La Fracción Trotskista - Cuarta Internacional está conformada por el PTS (Partido de Trabajadores por el Socialismo) de Argentina, la LTS-CC (Liga de Trabajadores por el Socialismo - Contra Corriente) de México, la LOR-CI (Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional) de Bolivia, LER-QI (Liga Estrategia Revolucionaria) de Brasil, Clase contra Clase de Chile, LTS (Liga de Trabajadores por el Socialismo) de Venezuela,
LRS (Liga de la Revolución Socialista) de Costa Rica y Clase contra Clase del Estado Español.